Internacional
La Cumbre de las Américas
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, interviene en una cena con los jefes de Estado y de Gobierno y sus parejas durante la Cumbre de las Américas en Los Ángeles.
JIM WATSON (AFP)
En La Cumbre de las Américas hay más oportunidades para la inmigración legal y, a cambio, compromiso para devolver a los inmigrantes irregulares a sus países de origen. Estados Unidos y los países que participan en la Cumbre de las Américas han plasmado este viernes en un documento común una realidad que se ha vivido en la región en los últimos años.
Es parte del contenido de la declaración de Los Ángeles sobre migración y protección que han firmado los líderes de 20 países americanos. Aunque el país anfitrión asegura que no quiere parar la inmigración, lo que sí pretende con la declaración que ha promovido es sentar unas nuevas reglas del juego sobre la base de lo que denomina “la responsabilidad compartida”, que es una moneda con dos caras.
El resto de naciones, que han dejado de ser solo emisoras para convertirse también en países de destino de inmigrantes, están de acuerdo con este nuevo sistema regional.
El primer compromiso es promover el desarrollo de los países de origen para desincentivar la migración. Casi todo el temario de la Cumbre de las Américas apunta, de un modo u otro, en esa dirección. Promover una democracia de calidad, evitando así refugiados y exiliados; cooperación económica para mejorar las oportunidades en los países más pobres; inversión privada y financiación de organismos multilaterales, mejora de los sistemas sanitarios; lucha contra el cambio climático y toda una serie de propuestas para que haya menos gente dispuesta a emigrar.
Estados Unidos quiere, además, apoyar a los países de la región que acojan refugiados para que la población se asiente y se reduzca la inmigración de segunda ronda, como está ocurriendo con numerosos acogidos venezolanos en Colombia que buscan continuar a Estados Unidos. “La necesidad de estabilización y apoyo económico es especialmente importante en los países que albergan a más de seis millones de refugiados y migrantes”, sostiene la Casa Blanca.
En ese capítulo llega el primer paquete de compromisos concretos. Colombia ha regularizado a más de 1,2 millones de refugiados y emigrantes venezolanos y reafirma su compromiso de elevar esa cifra a 1,5 millones para finales de agosto de 2022. Costa Rica planea renovar el régimen especial de protección temporal complementaria para los migrantes de Venezuela, Nicaragua y Cuba que hayan llegado antes de marzo de 2020, siempre que se obtengan los recursos financieros necesarios. Ecuador asume también compromisos de extender la regularización de inmigrantes venezolanos. Belice pondrá en marcha en agosto de 2022 un programa para regularizar a los migrantes centroamericanos y de la Comunidad del Caribe (Caricom) que lleven un tiempo determinado viviendo en el país.
Estados Unidos destinará 314 millones de dólares (unos 298 millones de euros) a la asistencia de refugiados y migrantes vulnerables en todo el hemisferio, incluyendo ayuda para los más de seis millones de venezolanos que se han desplazado a 17 países de la región. Otros 25 millones de dólares serán para impulsar los procesos de registro, la ampliación de los servicios sociales y los programas de integración en países que asuman esos compromisos.
Junto a ese esfuerzo de regularización, para controlar los flujos, lo que prevé la cumbre de las Américas es, por un lado, facilitar vías de emigración legales y, por otro, frenar las ilegales. “El presidente [Joe] Biden pide a todos los Gobiernos que se encuentran en las rutas migratorias que faciliten la tramitación del asilo en sus países, reforzando de forma más eficaz sus fronteras, realizando controles y expulsando a aquellas personas que no reúnan los requisitos para el asilo”, explicó un alto cargo del Gobierno estadounidense. Junto a eso, Estados Unidos anuncia “una campaña sin precedentes para desarticular y desmantelar” las redes de tráfico de personas.
Esta declaración llega en un momento donde la propia Administración de Biden busca reinstaurar un sistema de asilo destruido en los cuatro años del Gobierno de Donald Trump. Washington anunció en marzo una iniciativa para reducir un proceso que hoy tarda en resolverse de unos seis meses a varios años. También se abrirán otras vías legales de migración y de acogida de refugiados y un compromiso para aumentar la protección de esos inmigrantes controlados. Esa iniciativa, en realidad ya aprobada, se incluye entre los compromisos.
Los Gobiernos que suscriben la declaración también deberán seguir la estela de Estados Unidos y Canadá, que han ampliado los programas de trabajadores temporales para hacer frente a la escasez de mano de obra, lo que está “haciendo subir los precios”, de acuerdo al alto cargo. “Esto es un win-win [en inglés, acuerdo beneficioso para ambas partes] para los países de Norteamérica”, añadió el funcionario.
Hace casi un mes, el Departamento de Seguridad Nacional y el Departamento del Trabajo anunciaron 35.000 visados de este tipo para el segundo semestre del año. Un total de 23.500 eran para migrantes que ya se habían acogido al programa, pero los 11.500 restantes estaban reservados para ciudadanos de El Salvador, Guatemala, Honduras y Haití, países que han incrementado la expulsión de migrantes al norte.
La declaración empaqueta algunos de esos compromisos previos e incluye nuevos. Los países más activos para facilitar vías de migración legal son Canadá, Estados Unidos y México. Canadá espera acoger a más de 50.000 trabajadores agrícolas de México, Guatemala y el Caribe en 2022, dentro de su esfuerzo por promover vías legales de migración, incluidos programas de trabajadores extranjeros temporales. México ampliará el actual programa de trabajadores fronterizos para incluir entre 10.000 y 20.000 beneficiarios adicionales y lanzará un nuevo programa de empleo temporal anual a entre 15.000 y 20.000 guatemaltecos. A medio plazo, pretende ampliar el programa a Honduras y El Salvador. Además, integrará a 20.000 refugiados en el mercado laboral mexicano durante los próximos tres años.
Hay, además, compromisos concretos de acogida de refugiados. Estados Unidos se comprometerá a reasentar a 20.000 refugiados de las Américas durante los años fiscales 2023 y 2024, triplicando el ritmo actual. Canadá aumentará el reasentamiento de refugiados y acogerá hasta 4.000 personas para 2028 y facilitará vías para la llegada de haitianos con formación. En el caso de España, según la información facilitada por la Casa Blanca, el compromiso es genérico y consiste en que “duplicará el número de vías laborales para que los hondureños participen en los programas de migración circular de España”, sin más concreciones. Fuentes gubernamentales españolas señalan que actualmente el programa incluye a unos 250 hondureños, por lo que la cifra se podría elevar a unos 500, aunque aún no se han cerrado los detalles concretos, informa Miguel González.
Cortesía: elpais.com
Internacional
Amenazas de EE.UU. contra Cuba: Díaz-Canel rechaza la nueva ofensiva de Washington
El gobierno cubano denuncia una escalada de sanciones económicas que incluye a la familia del mandatario y a organizaciones civiles en una lista unilateral.
Las amenazas de EE.UU. contra Cuba han alcanzado un nuevo punto de tensión. El presidente de la isla, Miguel Díaz-Canel, condenó enérgicamente las recientes medidas coercitivas impuestas por la Administración de Donald Trump. Esta nueva ofensiva de la Casa Blanca no solo amplía el cerco económico sobre la nación caribeña, sino que introduce un componente de presión directa al sancionar formalmente al mandatario cubano, a sus familiares y a instituciones clave de la sociedad civil.
A través de sus canales oficiales, Díaz-Canel calificó la estrategia estadounidense como una muestra de «ceguera política» y «perversión», cuyo objetivo principal es asfixiar la economía local y profundizar el histórico conflicto bilateral. Lejos de ceder ante la presión extrema de Washington, el jefe de Estado reafirmó la postura invariable de La Habana: resistir con determinación ante los escenarios más complejos y defender la soberanía nacional a toda costa.
Un bloqueo intensificado y sanciones a la cúpula familiar
La Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EE.UU. formalizó la inclusión de figuras de alto perfil en su lista de sancionados. Entre los nombres destacan la primera dama cubana, Lis Cuesta Peraza, y Raúl Alejandro Castro Cáliz, nieto del general de Ejército Raúl Castro.
Sin embargo, el alcance de esta orden ejecutiva va más allá de las individualidades. El castigo financiero se extendió a pilares fundamentales de la estructura social y política de la isla, tales como:
- Las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).
- Los Comités de Defensa de la Revolución (CDR).
- El Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP).
Por su parte, el canciller cubano, Bruno Rodríguez, tildó de «vil e ilegítima» la inclusión del presidente y su entorno en estos listados. Según el jefe de la diplomacia, Washington insiste en construir una narrativa falsa donde la mayor de las Antillas es presentada de forma deliberada como un peligro para la seguridad nacional de los Estados Unidos, justificando así la permanencia y el endurecimiento del bloqueo.
Resistencia frente a la presión diplomática
El ambiente de confrontación se complica aún más tras la reactivación de acusaciones históricas en los tribunales estadounidenses. Washington ha presentado cargos vinculados a la muerte de cuatro pilotos de la organización «Hermanos al Rescate» —grupo que La Habana cataloga formalmente como terrorista—. Ante este panorama, las autoridades cubanas aseguran que cualquier intento de forzar un estallido o la sumisión del país está destinado al fracaso, garantizando que la respuesta del pueblo cubano será de mayor unidad.
Internacional
La verdad oculta sobre las armas químicas de Corea del Norte
El régimen de Pionyang expande su infraestructura silenciosa para un arsenal masivo capaz de desatar el caos global.
Las armas químicas de Corea del Norte vuelven a encender las alarmas internacionales tras revelarse un informe exclusivo del proyecto 38 North. Un exhaustivo análisis liderado por el Proyecto Antracita y el prestigioso think tank británico RUSI (Royal United Services Institute) ha dejado al descubierto que el régimen de Kim Jong-un no solo mantiene intacto su programa de destrucción masiva, sino que ha integrado una red industrial y académica altamente capacitada para producir agentes letales a gran escala. A través del uso de fuentes abiertas, la investigación demuestra cómo universidades, complejos químicos e instituciones gubernamentales convergen en una maquinaria perfectamente engrasada para la guerra no convencional.
A diferencia del arsenal nuclear, el programa químico norcoreano ha permanecido bajo un manto de relativo secretismo. Sin embargo, la historia reciente demuestra la sangre fría del régimen: en 2017, el mundo quedó conmocionado cuando agentes norcoreanos asesinaron a Kim Jong-nam, hermano del dictador, utilizando el letal agente nervioso VX en pleno aeropuerto de Kuala Lumpur. Expertos en seguridad global estiman que Pionyang posee actualmente entre 2.500 y 5.000 toneladas de armas químicas, incluyendo gas mostaza y sarín.
«El régimen es paranoico y cualquier tipo de arma de capacidad letal se justifica como necesaria para su propia seguridad», advierte Dan Pinkston, profesor de relaciones internacionales.
¿Por qué este arsenal representa una amenaza inminente?
Los analistas militares sugieren que, ante un conflicto armado o la amenaza existencial de colapso del régimen, Corea del Norte no dudaría en desplegar estas sustancias antes de recurrir a su armamento nuclear. El uso de estos gases tendría un doble propósito estratégico:
- Frenar el avance de tropas: Retrasar de manera drástica las operaciones militares de las fuerzas conjuntas de Seúl y Estados Unidos.
- Terror psicológico e impacto civil: Generar pánico masivo al atacar centros urbanos densamente poblados como Seúl, donde la población civil carece de trajes de protección especial.
El hecho de que Corea del Norte no sea firmante de la Convención sobre Armas Químicas rompe cualquier barrera diplomática. Este informe no es una simple advertencia teórica; es una radiografía de una infraestructura lista para operar que obliga a la comunidad internacional a monitorizar de cerca un peligro que es, sin duda, devastador y silencioso.
Internacional
Crisis en Nueva Jersey: El centro de detención de ICE que enciende las alarmas de la política migratoria
Choques entre manifestantes, huelgas de hambre y la intervención de la gobernadora Mikie Sherrill ponen el foco sobre el polémico centro Delaney Hall.
El centro de detención de ICE Delaney Hall, ubicado en Nueva Jersey, se ha convertido en el epicentro de una tormenta social y política que refleja la profunda fractura del país. La gobernadora demócrata, Mikie Sherrill, denunció públicamente que «agitadores de otros estados» han viajado con el único fin de intensificar las tensiones en las protestas que rodean las instalaciones. Lo que comenzó como una vigilia pacífica de activistas y familiares ha escalado a un escenario de máxima alerta, obligando al despliegue de la Policía estatal y de agentes federales fuertemente armados con escudos antidisturbios y vehículos blindados.
La controversia en torno a este centro de detención de ICE (el más grande de la Costa Este, operado por la empresa privada GEO Group bajo un millonario contrato de 1.000 millones de dólares) no es nueva, pero ha alcanzado su punto de ebullición. Mientras que en el interior del recinto una parte de los cerca de 300 migrantes recluidos ha iniciado una huelga de hambre para visibilizar las «condiciones inhumanas» en las que se encuentran, afuera la atmósfera es de confrontación total.
A las afueras de Delaney Hall, grupos que defienden los derechos de los migrantes se han topado cara a cara con simpatizantes de las políticas migratorias de la administración de Donald Trump. Aunque las autoridades lograron contener los choques violentos que días antes dejaron un saldo de nueve detenidos, la hostilidad verbal y los encaramientos siguen siendo una constante.
Para evitar tragedias del pasado, la gobernadora Sherrill estableció una zona protegida para garantizar las manifestaciones pacíficas. Su mayor temor es que se repitan los fatídicos hechos del pasado enero en Mineápolis, donde las protestas contra las redadas terminaron con la muerte de dos ciudadanos estadounidenses a manos de agentes de inmigración. Con legisladores y familias exigiendo transparencia, Delaney Hall es hoy el reflejo de una herida abierta en la política estadounidense.
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