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Internacional

Gustavo Petro: “Si fracaso, las tinieblas arrasarán con todo”

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El presidente electo de Colombia, en su primera entrevista a un medio internacional, habla de los peligros a los que enfrenta su Gobierno y revela las claves de sus planes con la narcoguerrilla, los militares, la subida de impuestos a los más ricos y el papel de la Iglesia en la paz

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Gustavo Petro supo que iba a ser presidente de Colombia a las 16.20 del domingo 19 de junio. Al salir el tercer boletín del conteo electoral, con el 4,47% de los votos escrutados, tuvo la certeza de una victoria largamente anhelada. Solo, en su habitación, mientras afuera atronaban los gritos de su círculo de confianza, sintió una especie de derrumbe interior que él describe como un “sopor profundo”. “Cuando cae todo, cuando te abandona la adrenalina, es como si te cayera un edificio encima. Yo me tiré en la cama”, dice.

Gustavo Petro, de 62 años, habla sentado desde un mullido sofá de su casa de Chía, en una urbanización a 15 kilómetros de Bogotá. Viste americana ligera, camisa cuello Mao, jeans y zapatos de hebilla. Superado el sopor, que confiesa que le duró dos días, se lo ve relajado, mucho más que cuando era candidato. De vez en cuando se toca la medalla de San Benito, regalo del Papa, que luce en su muñeca izquierda, y a la mayoría de las preguntas contesta sin demasiados circunloquios, algo que antes era casi imposible. Transmite una calma interior que solo tiene un punto de fuga: cuando un asunto lo agita, zapatea contra el suelo, enfatizando el final de la frase. Lo hace al hablar de la pobreza, el gran capital y la reforma tributaria, una medida que promete sacar adelante lo antes posible y que al actual presidente, Iván Duque, le costó una sublevación popular. “Las reformas se hacen el primer año o no se hacen”, señala quien el próximo 7 de agosto será el primer presidente de izquierdas de Colombia.

Pregunta. ¿Por qué ha tardado tanto Colombia en tener un presidente de izquierdas? ¿No siente que, si usted falla, se van a cerrar las puertas a otros candidatos en el futuro?

Respuesta. Si yo fallo, vienen las tinieblas que arrasarán con todo, y yo no puedo huir.

P. ¿A qué tinieblas se refiere?

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R. Hemos lanzado un desafío formidable. Era poco probable que yo pudiera llegar vivo al final del proceso electoral. Y ahora, si mi Gobierno establece las condiciones de la transición, lo que sigue es una nueva era. Y si fracasamos, lo que viene, por ley física, es la reacción. Y una reacción de la que Uribe no es el protagonista. Los ciclos vitales cambian. Hay círculos organizándose alrededor del fascismo. No los vamos a agredir, por ahora, nada de eso, sino que vamos a tener en cuenta que esto está pasando.

P. Usted fue guerrillero, perteneció al M-19. Quería llegar al poder mediante las armas. Ha llegado al poder por el concurso de los votos…

R. He llegado al Gobierno…

P. A la presidencia. ¿Se equivocó usted de joven?

R. Gustavo Petro. No Eso es como preguntarse si se equivocó Bolívar al levantarse en armas contra España y fundar una república. Es la historia. ¿Hubiera podido ser de otra manera? Vaya usted a saber. ¿Bolívar hubiera podido ser Gandhi? Todo eso son juegos mentales. Digamos que nosotros nos levantamos en armas contra una tiranía y el producto de eso es la Constitución del 91, que hicimos nosotros y otros. Y yo soy el Gobierno de la Constitución del 91. Esa es la historia. Siempre se puede decir que esto pudo ser así o asá, pero la historia no es post, siempre es antes. Se toman decisiones y la historia avanza.

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P. Ha mencionado usted el riesgo físico. ¿Teme que pueda haber un atentado?

R. Siempre se teme. Siempre hay posibilidades violentas. Hay que disminuirlas. Eso existe.

P. Su proyecto se va a encontrar con resistencias. Por ejemplo, en el ejército, su máximo responsable, el general Eduardo Zapateiro, lo criticó en plena campaña. ¿Qué va a hacer con él?

R. Las cúpulas van saliendo. En cada Gobierno hay cambios. Esta cúpula estuvo muy imbuida por la línea política del Ejecutivo que finaliza. Pero este camino es insostenible y vuelve víctima a la misma fuerza pública, que ha sido conducida a perpetrar actos dantescos contra los derechos humanos. Lo que nosotros proponemos llevará a la fuerza pública a un mayor fortalecimiento democrático.

P. ¿No teme usted ningún gesto adverso por parte del generalato?

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R. Hay corrientes de extrema derecha que hay que eliminar. Algunos andan pregonando golpes de Estado y cosas por el estilo. Pero mire, dentro del ejército no hay unas facciones amigas de Gustavo Petro, hay facciones amigas de la Constitución. Y es lo que hay que desarrollar, un ejército que obedezca la Constitución, independientemente de los gobiernos que pasen.

P. Colombia muestra una división clara. ¿Qué va a hacer para superar esa fractura?

R. He convocado un gran acuerdo nacional para tratar de construir un clima político diferente. Charlaré con Álvaro Uribe y con Rodolfo Hernández. Es el momento de hacer reformas, no de dejar las cosas como están. Hay que evitar la confrontación sectaria y abrir un diálogo civilizado. Y también hay que buscar la paz. El clima político puede incentivar o amortiguar la violencia. Uno de mis propósitos es alcanzar el máximo de paz posible en Colombia.

P. ¿Cómo será su trato con la oposición?

R. No vamos a construir un Gobierno que persiga a la oposición. Nosotros hemos sido víctimas de eso. El sistema de inteligencia no se va a dirigir hacia la oposición, sino hacia la corrupción. Si ellos van sintiendo confianza en nuestro Gobierno y en que no habrá persecución y que se les va a respetar en el ámbito político, personal y familiar, creo que podemos construir. Ellos también podrán hacer una oposición como tienen derecho a hacerla: controlando a nuestro Gobierno.

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Gustavo Petro supo que iba a ser presidente de Colombia a las 16.20 del domingo 19 de junio. Al salir el tercer boletín del conteo electoral, con el 4,47% de los votos escrutados, tuvo la certeza de una victoria largamente anhelada. Solo, en su habitación, mientras afuera atronaban los gritos de su círculo de confianza, sintió una especie de derrumbe interior que él describe como un “sopor profundo”. “Cuando cae todo, cuando te abandona la adrenalina, es como si te cayera un edificio encima. Yo me tiré en la cama”, dice.

Gustavo Petro, de 62 años, habla sentado desde un mullido sofá de su casa de Chía, en una urbanización a 15 kilómetros de Bogotá. Viste americana ligera, camisa cuello Mao, jeans y zapatos de hebilla. Superado el sopor, que confiesa que le duró dos días, se lo ve relajado, mucho más que cuando era candidato. De vez en cuando se toca la medalla de San Benito, regalo del Papa, que luce en su muñeca izquierda, y a la mayoría de las preguntas contesta sin demasiados circunloquios, algo que antes era casi imposible. Transmite una calma interior que solo tiene un punto de fuga: cuando un asunto lo agita, zapatea contra el suelo, enfatizando el final de la frase. Lo hace al hablar de la pobreza, el gran capital y la reforma tributaria, una medida que promete sacar adelante lo antes posible y que al actual presidente, Iván Duque, le costó una sublevación popular. “Las reformas se hacen el primer año o no se hacen”, señala quien el próximo 7 de agosto será el primer presidente de izquierdas de Colombia.

Pregunta. ¿Por qué ha tardado tanto Colombia en tener un presidente de izquierdas? ¿No siente que, si usted falla, se van a cerrar las puertas a otros candidatos en el futuro?

Respuesta. Si yo fallo, vienen las tinieblas que arrasarán con todo, y yo no puedo huir.

P. ¿A qué tinieblas se refiere?

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R. Hemos lanzado un desafío formidable. Era poco probable que yo pudiera llegar vivo al final del proceso electoral. Y ahora, si mi Gobierno establece las condiciones de la transición, lo que sigue es una nueva era. Y si fracasamos, lo que viene, por ley física, es la reacción. Y una reacción de la que Uribe no es el protagonista. Los ciclos vitales cambian. Hay círculos organizándose alrededor del fascismo. No los vamos a agredir, por ahora, nada de eso, sino que vamos a tener en cuenta que esto está pasando.

P. Usted fue guerrillero, perteneció al M-19. Quería llegar al poder mediante las armas. Ha llegado al poder por el concurso de los votos…

R. He llegado al Gobierno…

P. A la presidencia. ¿Se equivocó usted de joven?

R. No. Eso es como preguntarse si se equivocó Bolívar al levantarse en armas contra España y fundar una república. Es la historia. ¿Hubiera podido ser de otra manera? Vaya usted a saber. ¿Bolívar hubiera podido ser Gandhi? Todo eso son juegos mentales. Digamos que nosotros nos levantamos en armas contra una tiranía y el producto de eso es la Constitución del 91, que hicimos nosotros y otros. Y yo soy el Gobierno de la Constitución del 91. Esa es la historia. Siempre se puede decir que esto pudo ser así o asá, pero la historia no es post, siempre es antes. Se toman decisiones y la historia avanza.

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P. Ha mencionado usted el riesgo físico. ¿Teme que pueda haber un atentado?

R. Siempre se teme. Siempre hay posibilidades violentas. Hay que disminuirlas. Eso existe.

P. Su proyecto se va a encontrar con resistencias. Por ejemplo, en el ejército, su máximo responsable, el general Eduardo Zapateiro, lo criticó en plena campaña. ¿Qué va a hacer con él?

R. Las cúpulas van saliendo. En cada Gobierno hay cambios. Esta cúpula estuvo muy imbuida por la línea política del Ejecutivo que finaliza. Pero este camino es insostenible y vuelve víctima a la misma fuerza pública, que ha sido conducida a perpetrar actos dantescos contra los derechos humanos. Lo que nosotros proponemos llevará a la fuerza pública a un mayor fortalecimiento democrático.

P. ¿No teme usted ningún gesto adverso por parte del generalato?

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R. Hay corrientes de extrema derecha que hay que eliminar. Algunos andan pregonando golpes de Estado y cosas por el estilo. Pero mire, dentro del ejército no hay unas facciones amigas de Gustavo Petro, hay facciones amigas de la Constitución. Y es lo que hay que desarrollar, un ejército que obedezca la Constitución, independientemente de los gobiernos que pasen.

P. Colombia muestra una división clara. ¿Qué va a hacer para superar esa fractura?

R. He convocado un gran acuerdo nacional para tratar de construir un clima político diferente. Charlaré con Álvaro Uribe y con Rodolfo Hernández. Es el momento de hacer reformas, no de dejar las cosas como están. Hay que evitar la confrontación sectaria y abrir un diálogo civilizado. Y también hay que buscar la paz. El clima político puede incentivar o amortiguar la violencia. Uno de mis propósitos es alcanzar el máximo de paz posible en Colombia.

P. ¿Cómo será su trato con la oposición?

R. No vamos a construir un Gobierno que persiga a la oposición. Nosotros hemos sido víctimas de eso. El sistema de inteligencia no se va a dirigir hacia la oposición, sino hacia la corrupción. Si ellos van sintiendo confianza en nuestro Gobierno y en que no habrá persecución y que se les va a respetar en el ámbito político, personal y familiar, creo que podemos construir. Ellos también podrán hacer una oposición como tienen derecho a hacerla: controlando a nuestro Gobierno.

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P. ¿Y tiene capacidad parlamentaria para aprobar una reforma legal para facilite la negociación en términos judiciales?

R. En este momento, sí.

P. ¿Le preocupa que pase el tiempo?

R. Sí. Las reformas se hacen el primer año o no se hacen.

P. ¿La tributaria también?

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R. La tributaria tiene que ser este año.

P. ¿Y no teme un estallido social como le pasó a Iván Duque?

R. No, porque esta reforma no recaerá sobre el bolsillo del pueblo, sino sobre las capas privilegiadas.

P. ¿Y piensa llamar al gran capital, a los empresarios y banqueros para abrir con ellos un diálogo?

R. De eso trata el gran acuerdo nacional. Nosotros vamos a reformar la ley tributaria y los hemos invitado a discutir el tema. El sistema tributario colombiano es relativamente progresivo hasta la clase media alta, que paga más impuestos que la clase media, que paga más impuestos que la clase popular. Pero más arriba de la clase media alta se encuentra la injusticia. Un banquero paga menos impuestos proporcionalmente que la secretaria de su oficina. Y eso no puede ser así. Se trata de que haya progresividad hasta el final. Eso disminuiría el déficit fiscal, mejoraría las condiciones macroeconómicas y permitiría financiar el avance en los derechos de la población colombiana. Eso es lo que yo considero el pacto social. Pasa por la voluntad del gran capital de pagar sus impuestos.

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P. ¿Qué piensa de la OPA de Gilinski sobre el Grupo Empresarial Antioqueño?

R. Es la lógica del gran capital. Pero lo están haciendo bajo las normas colombianas. Y ante este tipo de disputas, la institucionalidad debe mantenerse en neutralidad total.

P. ¿Aunque venga apoyada por capital extranjero, de la familia real de Abu Dabi?

R. El gran capital no tiene patria.

P. Usted ha propuesto reanudar la relación diplomática con Venezuela y reabrir la frontera. ¿Con eso bastará?

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R. Es un tema complejo que no va a solucionarse de la noche a la mañana con reiniciar las relaciones diplomáticas. En Venezuela hay millones de colombianos que necesitan resolver sus cuestiones consulares, de títulos, papeles…, y aquí hay dos millones de venezolanos con sus propios problemas. Hay que ayudar a los que quieran retornar. Y los venezolanos que se quieran quedar en Colombia, deben gozar de derechos, no simplemente de protección migratoria, sino de derecho a la salud, a la educación, a la atención infantil, a la convalidación de un título… Todo eso hay que establecerlo. Lo mismo pasa con los colombianos que quedaron huérfanos en Venezuela. Hay tal magnitud de problemas acumulados, que el esfuerzo ha de ser muy grande para que las cosas vuelvan a la normalidad.

P. Hay exiliados venezolanos, activistas y periodistas perseguidos por el régimen chavista, que temen que al restablecerse las relaciones puedan ser extraditados a Venezuela.

R. No, para nada.

P. ¿Eso no va a ocurrir?

R. Para nosotros los derechos humanos son fundamentales. La primera discusión que yo tuve con Hugo Chávez en vida, y la última quizás antes de que muriese, fue precisamente sobre el respeto al sistema interamericano de derechos humanos, que para quienes hemos estado en la oposición en Colombia es valiosísimo. Muchos le debemos—incluido yo mismo—la vida. Y Chávez decidió sacar a Venezuela del sistema…

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P. ¿Y no piensa que a Venezuela le iría mejor con un sistema democrático de plenas garantías y otro presidente?

R. A Venezuela le iría mejor si su pueblo dialoga entre sí, en toda su pluralidad, y si son ellos los que toman sus decisiones sobre las elecciones y sus mecanismos. Nosotros lo que tenemos es que ayudar.

P. Hay quien habla de un nuevo eje progresista en América Latina, formado por los presidentes de México, Argentina, Chile, ahora Colombia y en el futuro quizá Brasil. ¿Se siente usted identificado?

R. Yo diría que son dos fases. Una primera basada en los combustibles fósiles, que podríamos llamar la fase de Chávez. Hubo como una edad de oro del bienestar social, pero que era insostenible, porque se sustentaba en el petróleo. Todo eso se derrumbó. Ahora, toca abandonar la economía de fósiles, desligarnos del petróleo, carbón y gas, y cimentar el desarrollo sobre la base de la producción y el conocimiento. En esto el progresismo no es que sea muy claro en América Latina. Pero para mí no se puede construir ninguna visión progresista de la sociedad sobre la economía fósil, porque la economía fósil es la muerte. Hay que plantearse un nuevo modelo de desarrollo en América Latina, esa es nuestra función en la agenda, nuestro legado. Y ese va a ser el tema de discusión en ese eje.

P. ¿Y tiene capacidad parlamentaria para aprobar una reforma legal para facilite la negociación en términos judiciales?

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R. En este momento, sí.

P. ¿Le preocupa que pase el tiempo?

R. Sí. Las reformas se hacen el primer año o no se hacen.

P. ¿La tributaria también?

R. La tributaria tiene que ser este año.

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P. ¿Y no teme un estallido social como le pasó a Iván Duque?

R. No, porque esta reforma no recaerá sobre el bolsillo del pueblo, sino sobre las capas privilegiadas.

P. ¿Y piensa llamar al gran capital, a los empresarios y banqueros para abrir con ellos un diálogo?

R. Gustavo Petro De eso trata el gran acuerdo nacional. Nosotros vamos a reformar la ley tributaria y los hemos invitado a discutir el tema. El sistema tributario colombiano es relativamente progresivo hasta la clase media alta, que paga más impuestos que la clase media, que paga más impuestos que la clase popular. Pero más arriba de la clase media alta se encuentra la injusticia. Un banquero paga menos impuestos proporcionalmente que la secretaria de su oficina. Y eso no puede ser así. Se trata de que haya progresividad hasta el final. Eso disminuiría el déficit fiscal, mejoraría las condiciones macroeconómicas y permitiría financiar el avance en los derechos de la población colombiana. Eso es lo que yo considero el pacto social. Pasa por la voluntad del gran capital de pagar sus impuestos.

P. ¿Qué piensa de la OPA de Gilinski sobre el Grupo Empresarial Antioqueño?

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R. Es la lógica del gran capital. Pero lo están haciendo bajo las normas colombianas. Y ante este tipo de disputas, la institucionalidad debe mantenerse en neutralidad total.

P. ¿Aunque venga apoyada por capital extranjero, de la familia real de Abu Dabi?

R. El gran capital no tiene patria.

P. Usted ha propuesto reanudar la relación diplomática con Venezuela y reabrir la frontera. ¿Con eso bastará?

R. Gustavo Petro. Es un tema complejo que no va a solucionarse de la noche a la mañana con reiniciar las relaciones diplomáticas. En Venezuela hay millones de colombianos que necesitan resolver sus cuestiones consulares, de títulos, papeles…, y aquí hay dos millones de venezolanos con sus propios problemas. Hay que ayudar a los que quieran retornar. Y los venezolanos que se quieran quedar en Colombia, deben gozar de derechos, no simplemente de protección migratoria, sino de derecho a la salud, a la educación, a la atención infantil, a la convalidación de un título… Todo eso hay que establecerlo. Lo mismo pasa con los colombianos que quedaron huérfanos en Venezuela. Hay tal magnitud de problemas acumulados, que el esfuerzo ha de ser muy grande para que las cosas vuelvan a la normalidad.

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P. Hay exiliados venezolanos, activistas y periodistas perseguidos por el régimen chavista, que temen que al restablecerse las relaciones puedan ser extraditados a Venezuela.

R. Gustavo Petro. No, para nada.

P. ¿Eso no va a ocurrir?

R. Gustavo Petro. Para nosotros los derechos humanos son fundamentales. La primera discusión que yo tuve con Hugo Chávez en vida, y la última quizás antes de que muriese, fue precisamente sobre el respeto al sistema interamericano de derechos humanos, que para quienes hemos estado en la oposición en Colombia es valiosísimo. Muchos le debemos—incluido yo mismo—la vida. Y Chávez decidió sacar a Venezuela del sistema…

P. ¿Y no piensa que a Venezuela le iría mejor con un sistema democrático de plenas garantías y otro presidente?

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R. Gustavo Petro a Venezuela le iría mejor si su pueblo dialoga entre sí, en toda su pluralidad, y si son ellos los que toman sus decisiones sobre las elecciones y sus mecanismos. Nosotros lo que tenemos es que ayudar.

P. Hay quien habla de un nuevo eje progresista en América Latina, formado por los presidentes de México, Argentina, Chile, ahora Colombia y en el futuro quizá Brasil. ¿Se siente usted identificado?

R. Gustavo Petro. Yo diría que son dos fases. Una primera basada en los combustibles fósiles, que podríamos llamar la fase de Chávez. Hubo como una edad de oro del bienestar social, pero que era insostenible, porque se sustentaba en el petróleo. Todo eso se derrumbó. Ahora, toca abandonar la economía de fósiles, desligarnos del petróleo, carbón y gas, y cimentar el desarrollo sobre la base de la producción y el conocimiento. En esto el progresismo no es que sea muy claro en América Latina. Pero para mí no se puede construir ninguna visión progresista de la sociedad sobre la economía fósil, porque la economía fósil es la muerte. Hay que plantearse un nuevo modelo de desarrollo en América Latina, esa es nuestra función en la agenda, nuestro legado. Y ese va a ser el tema de discusión en ese eje.

Si te interesa saber más sobre este y otros temas visita Diario El Liberal y agrégalo a tu lista de favoritos.

Cortesía: Elpais.com

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Internacional

El Mayo Zambada rompe el silencio tras recibir cadena perpetua: “Me disculpo con todos los que han sufrido”

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El histórico cofundador del Cartel de Sinaloa enfrenta la máxima pena en Nueva York tras cinco décadas de liderazgo criminal y deja un mensaje que indigna a la fiscalía de EE. UU.

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El Mayo Zambada ha vivido el día más determinante de su vida jurídica en la corte federal de Brooklyn, Nueva York, donde la justicia estadounidense le impuso una condena a cadena perpetua por crimen organizado y narcotráfico. Sin embargo, más allá del fallo emitido por el juez Brian Cogan este lunes 20 de julio de 2026, lo que encendió el debate internacional fueron las últimas palabras pronunciadas por el capo de 76 años. Con un breve y sobrio mensaje, el veterano líder criminal intentó dirimir su responsabilidad antes de que las puertas de la prisión se cerraran para siempre tras de él: “Acepto la responsabilidad por mi papel en todo esto, y me disculpo con todos los que han sufrido y se han visto afectados por mis acciones”.

El sorpresivo pronunciamiento del capo mexicano no tardó en generar una contundente respuesta por parte de las autoridades norteamericanas. En una conferencia de prensa posterior a la sentencia —encabezada por representantes del Departamento de Justicia y agencias como la Oficina de Campo de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI)—, los fiscales rechazaron tajantemente el gesto del procesado. Tyson Duggar, fiscal general adjunto de la División Criminal, tildó de insuficiente el intento de arrepentimiento, remarcando que es simplemente imposible pedir perdón por medio siglo de estragos, violencia incesante y envenenamiento sistemático a comunidades enteras en múltiples continentes.

Durante la comparecencia, el equipo legal del gobierno estadounidense enfatizó la huella imborrable que deja el narcotráfico en miles de familias devastadas por las muertes por sobredosis y la violencia implacable. Para la fiscalía, el contraste es desgarrador: mientras las víctimas enfrentan ausencias irreparables, figuras del calibre de Zambada operaron durante cinco décadas sin realizar un solo trabajo legítimo ni aportar valor a la sociedad, mostrando indiferencia hasta verse acorralados en un tribunal.

El cierre de este proceso no solo marca un hito histórico en la persecución contra los líderes del Cartel de Sinaloa, sino que consolida la estrategia antiterrorista e interagencial impulsada desde la administración de Donald Trump. Con esta resolución, Ismael Zambada pasará el resto de sus días en una celda de máxima seguridad, clausurando una era del narcotráfico transnacional pero dejando abiertas las profundas heridas sociales que un simple «me disculpo» jamás podrá sanar.

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Internacional

Ataque a petrolero en estrecho de Ormuz: Crece la tensión militar entre EE. UU. e Irán

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Un proyectil desconocido impacta un buque frente a las costas de Omán en un momento crítico para el comercio mundial de crudo.

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El reciente ataque a petrolero en estrecho de Ormuz ha encendido nuevamente las alarmas de la geopolítica mundial y los mercados de renta variable y energía. La agencia de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO) confirmó que un buque cisterna fue impactado por un proyectil no identificado mientras navegaba frente a las costas de Omán. El incidente, ocurrido bajo la penumbra de la noche, provocó daños estructurales leves en el costado de babor de la embarcación. Afortunadamente, las autoridades marítimas reportaron que toda la tripulación se encuentra a salvo y contabilizada.

 

Este hecho no es un evento aislado; ocurre en medio de un peligroso e intenso intercambio de fuego y retórica hostil entre las fuerzas de Estados Unidos e Irán, quienes disputan ferozmente el control operativo y estratégico de esta crucial arteria marítima. El estrecho de Ormuz es, por definición, el cuello de botella energético más importante del planeta. Por sus aguas transita diariamente casi una quinta parte del consumo mundial de petróleo, lo que convierte a cualquier altercado en una amenaza directa para la estabilidad financiera global y el precio de los combustibles.

 

Las implicaciones de este ataque van mucho más allá de los daños materiales reportados en el buque. El incremento de la presencia militar en la zona y la incertidumbre por nuevos enfrentamientos ya están provocando un aumento en las primas de riesgo de los seguros marítimos, lo que inevitablemente impactará en los costos del transporte de mercancías a nivel internacional. Si la escalada entre Washington y Teherán continúa, la cadena de suministro global podría enfrentarse a un nuevo e imprevisto cuello de botella de consecuencias impredecibles.

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El mundo permanece atento a las investigaciones británicas e internacionales para identificar el origen exacto del proyectil. Mientras tanto, las navieras han comenzado a extremar sus medidas de seguridad y a evaluar rutas alternativas para evitar quedar atrapadas en medio del fuego cruzado.

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Internacional

¿Hay alerta de tsunami en Perú por el terremoto de magnitud 7.4 en México? La verdad física y espiritual de los grandes cambios

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El fuerte sismo de hoy, 17 de julio, enciende las alarmas en el Pacífico mientras la Tierra y la conciencia humana entran en una profunda transición masiva.

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El impactante terremoto de magnitud 7.4 en México registrado HOY, 17 de julio, ha despertado la incertidumbre en toda la región del Pacífico, llevando a miles de personas a preguntarse con temor: ¿Se activa la alerta de tsunami en Perú? Mientras las autoridades evalúan los riesgos costeros y piden calma a la población, este tipo de fenómenos naturales nos sacude tanto a nivel físico como interno. Más allá del reporte sismológico y el caos material, estos eventos colectivos suelen mover los cimientos de nuestra percepción sobre la vida y el destino humano.

Detrás de lo que la ciencia califica como movimiento tectónico, existe un orden invisible. En momentos como este, se genera la transición en bloque de multitud de seres humanos. Son almas cuyas Esencias programaron su encarnación y su desencarnar junto con miles de otros seres, debido a que la experiencia que su Ser Espiritual necesita asimilar es de una relevancia monumental para su evolución cósmica.

Visto desde una perspectiva elevada, la muerte no existe; somos Seres Eternos y nuestra verdadera Realidad reside en el Plano Espiritual. En este mundo físico, simplemente nos revestimos de un personaje a través de un vehículo temporal: nuestro cuerpo material. Venimos a la Tierra a experimentar un riguroso pero necesario proceso de aprendizaje y evolución.

Por lo tanto, ante el miedo colectivo que provocan las réplicas o la amenaza de un tsunami, la clave está en sintonizar con la paz interna. La Tierra se está transformando. Estos movimientos masivos, aunque dolorosos para el ego humano, forman parte de una limpieza profunda. El Viejo Mundo está crujiendo porque el Nuevo Ciclo ya ha comenzado: un Planeta Nuevo diseñado exclusivamente para albergar al HOMBRE NUEVO, un ser consciente, despierto y conectado con su eternidad. Infórmate, protege tu cuerpo, pero jamás olvides la inmortalidad de tu espíritu.

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