Internacional
Por qué fracasa la derecha colombiana
Daniel Raisbeck considera que la derecha colombiana no tomó en serio las ideas y la cultura, a diferencia de la izquierda que sí lo hizo y por eso ahora domina casi por completo la academia, la educación pública, el periodismo, las artes, las cortes e incluso el clero
“¿Senado o cámara?” Fue lo primero que me dijo un jerarca del Partido Conservador Colombiano cuando me presenté como potencial candidato para las elecciones parlamentarias del 2014. Me llamó la atención la pregunta. Hubiera podido ser leninista, trotskista o independentista catalán; la ideología no tenía relevancia. Para la dirigencia del partido, lo único importante era cómo sumarle uno que otro voto a alguna una de sus listas. Todo para elegir a los gamonales que ya tienen votos, como en efecto sucedió.
Al partido no le interesaba mi ideología, pero a la prensa sí le interesó que, desde el partido, alguien propusiera despenalizar las drogas, bandera ideológicamente cargada y, por cierto, muy en la tradición conservadora de Álvaro y Enrique Gómez Hurtado. Días antes de las elecciones, aparecieron columnistas indignados por mi promoción de “ideas liberales” y hasta llamados para mi expulsión desde el mismo partido.
Al final renuncié por mi propia cuenta un año después de llegar, pero no fue por cuestiones ideológicas. Más bien, me resultó evidente que el ímpetu principal del Partido Conservador no era defender un ideario, ni siquiera uno conservador, sino más bien ocupar puestos en ministerios, secretarías y demás entidades. Algunos hasta lo decían abiertamente en reuniones. Por ello no me sorprendió en lo más mínimo que el histórico Partido Conservador terminara por sucumbir ante el recién formado Pacto Histórico de Gustavo Petro. Al fin y al cabo, los azules son, según su lema, “la fuerza que decide”, y siempre se deciden por las tajadas del presupuesto nacional y los feudos burocráticos regionales. Nadie puede cuestionar su consistencia: sin excepción, son gobiernistas. Todo lo cual fortalece el sistema establecido de corrupción institucionalizada.
Al final renuncié por mi propia cuenta un año después de llegar, pero no fue por cuestiones ideológicas. Más bien, me resultó evidente que el ímpetu principal del Partido Conservador no era defender un ideario, ni siquiera uno conservador, sino más bien ocupar puestos en ministerios, secretarías y demás entidades. Algunos hasta lo decían abiertamente en reuniones. Por ello no me sorprendió en lo más mínimo que el histórico Partido Conservador terminara por sucumbir ante el recién formado Pacto Histórico de Gustavo Petro. Al fin y al cabo, los azules son, según su lema, “la fuerza que decide”, y siempre se deciden por las tajadas del presupuesto nacional y los feudos burocráticos regionales. Nadie puede cuestionar su consistencia: sin excepción, son gobiernistas. Todo lo cual fortalece el sistema establecido de corrupción institucionalizada.
Muy al estilo de los conservadores, la ANDI, por ejemplo, fue uribista con Uribe, santista con Santos (con la paloma en la solapa incluida) y duquista con Duque. Como primaba acercarse al gobierno de turno, no hubo necesidad de promover ideas para defender una economía de libre mercado, que opera sin favoritismo estatal y en beneficio del consumidor. De hecho, la promoción de un sistema laissez faire iría en contra de los intereses de la ANDI.
Mientras duraba la fiesta, duraron los privilegios. ¿Pero, qué hacer cuando la clase política hace elegir a un candidato como Petro, cuyas propuestas, de aplicarse sin adulteración, espantarían toda inversión, destruirían la moneda y hasta dejarían al país sin el suministro confiable de energía? Ciertamente, muchos empresarios han intentado acomodarse. En el largo plazo, les iría mejor al preguntarse cómo se llegó a este punto en primer lugar.
A diferencia de los conservadores, la izquierda nunca dudó en hacerle una férrea oposición a todo gobierno que no fuera el suyo. A diferencia de la derecha, que se confió en el sentimiento anti-chavista mientras adoptaba posturas izquierdistas, la izquierda afinó durante décadas su propio discurso ideológico. A diferencia de la clase empresarial, la izquierda sí tomó en serio las ideas y la cultura, razón por la cual su ideología domina casi por completo la academia, la educación pública, el periodismo, las artes, las cortes y hasta el clero (por medio de la teología de la liberación). Es el resultado de una “larga marcha a través de las instituciones”. La única similitud con el uribismo es que, para llegar al poder, la izquierda acogió el caudillismo en forma del “petrismo”, algo que puede terminar por hundir su proyecto.
Por ahora, sin embargo, Petro y la izquierda dura dominan por completo el terreno político, legislativo y cultural. El peligro inminente es que su “gran acuerdo nacional” sea una antesala de la asamblea constituyente que tanto desea. Es una posibilidad que hay que evitar a toda costa.
Hay que entender muy bien que —contrario a lo que aseguraban tantos expertos— la oposición no vendrá del Congreso, ya mayoritariamente petrista. La resistencia debe ser de la ciudadanía, las redes sociales, ciertos reductos del periodismo y de los mercados cambiarios y de capitales. Estos últimos, por cierto, han sido los más efectivos hasta el momento. Pese al reciente truco izquierdista de equivaler “lo social” con lo estatal, estamos ante un nuevo capítulo de aquel viejo y natural antagonismo: la sociedad versus el Estado.
No hay que negar la realidad: entramos a esta lucha contra mundum con grandes desventajas. No tenemos dolarización, lo único que salvó a Ecuador de Rafael Correa. No tenemos un sistema federal que pueda resistir una embestida autocrática y socialista desde la Casa de Nariño. No tenemos la principal herramienta para combatir el dominio cultural, institucional y político de la izquierda: centros de pensamiento —y no sólo de pensamiento económico— bien financiados, con claridad ideológica y capacidad real para impactar y, en últimas, convencer a la opinión pública de las virtudes del libre comercio, los derechos de propiedad, la libertad individual y los valores republicanos.
El peor error —que ya están cometiendo las figuras restantes de la vieja derecha política— es intentar refugiarse de nuevo en el clientelismo o en el caudillismo de Uribe. Hay que entender que el 19 de junio del 2022 introdujo una nueva era. Es tarde, pero, por primera vez en mucho tiempo, hay que tomar en serio las ideas. Será la única manera de preservar —y con suerte ampliar— el ámbito de la libertad.
Cortesía: http://panampost.com
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Internacional
Rusia avanza y abate hasta 1.050 soldados ucranianos en una jornada estratégica
El Ministerio de Defensa ruso reporta la liberación de nuevas localidades y una degradación masiva de las capacidades operativas de Ucrania.
Rusia avanza y abate hasta 1.050 soldados ucranianos en lo que se consolida como una de las jornadas más intensas de la operación militar especial. El mapa del conflicto ha experimentado cambios significativos tras las recientes maniobras de las Fuerzas Armadas de la Federación de Rusia, logrando no solo el control territorial de puntos clave, sino también una neutralización sistemática de los recursos técnicos y humanos del adversario en múltiples frentes de batalla.
Avances territoriales y control estratégico
En un despliegue coordinado, las tropas rusas lograron liberar oficialmente las localidades de Veterinárnoye, situada en la estratégica región de Járkov, y Gríshino, en la República Popular de Donetsk. Estos movimientos representan un golpe táctico que debilita las líneas defensivas de Ucrania, permitiendo a las fuerzas rusas consolidar posiciones de ventaja para futuras incursiones y asegurar el control logístico en áreas de alta fricción.
Desglose de bajas en los frentes operativos
El balance de la última jornada arroja cifras contundentes sobre el desgaste de las fuerzas ucranianas. Según los informes oficiales del Ministerio de Defensa, la operatividad de los distintos grupos de fuerzas rusos ha sido letal:
- Grupo Centro: Lideró la ofensiva con más de 340 bajas
- Grupo Oeste y Sur: Cada uno reportó la neutralización de hasta 195 militares.
- Grupo Norte: Sumó alrededor de 190 bajas en sus áreas de influencia.
- Grupos Este y Dniéper: Contribuyeron con 75 y 55 bajas
Este nivel de efectividad subraya una superioridad en la potencia de fuego y en la ejecución de emboscadas y ataques directos contra las formaciones de Kiev.
Golpe de gracia a la infraestructura de drones y mercenarios
Más allá del combate terrestre, la tecnología rusa ha demostrado una precisión quirúrgica. Las fuerzas aeroespaciales y de artillería atacaron puntos neurálgicos de ensamblaje, almacenamiento y lanzamiento de drones en un total de 149 zonas. Estos ataques incluyeron la destrucción de puntos de despliegue temporal donde se concentraban mercenarios extranjeros, reduciendo la capacidad de respuesta asimétrica de Ucrania.
En el ámbito defensivo, el escudo antiaéreo ruso se mostró impenetrable: se interceptaron 13 bombas guiadas, 3 proyectiles HIMARS y se derribaron 434 drones, neutralizando cualquier intento de contraataque aéreo.
Internacional
OTAN reafirma su postura nuclear El equilibrio del miedo en la era del TNP
Alerta global: La Alianza Atlántica endurece su discurso frente a la expansión de Rusia y China.
OTAN reafirma su postura nuclear en un momento de máxima fricción geopolítica. En un comunicado contundente emitido desde Bruselas, el Consejo del bloque ha dejado claro que la disuasión atómica no es negociable mientras el panorama internacional siga siendo hostil. Ante la proximidad de la 11.ª Conferencia de Revisión del Tratado de No Proliferación (TNP), la organización ha lanzado un mensaje que resuena en los despachos de Moscú y Pekín: la seguridad de Occidente seguirá blindada por el átomo.
Un compromiso bajo fuego: El TNP como «Piedra Angular»
A pesar de la retórica de fuerza, la OTAN insiste en que su objetivo final es un mundo libre de armas nucleares. Sin embargo, la realidad pragmática dicta lo contrario. Al definir el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP) como la «piedra angular del sistema de desarme», la Alianza intenta equilibrar su estatus de potencia militar con su responsabilidad legal internacional.
La contradicción es solo aparente: para la OTAN, el desarme no puede ser unilateral. «Mientras existan armas nucleares, la OTAN seguirá siendo una alianza nuclear», afirma el documento oficial, marcando una línea roja que advierte a cualquier adversario sobre las consecuencias de una escalada.
Rusia y China en el punto de mira
El comunicado no se queda en la teoría. Señala directamente a Rusia por el presunto incumplimiento de diversos protocolos del tratado, acusando al Kremlin de utilizar su arsenal como herramienta de coacción. Por otro lado, la preocupación por China crece exponencialmente. La Alianza critica la falta de transparencia del gigante asiático en la ampliación de su capacidad nuclear, una carrera armamentística silenciosa que altera el equilibrio de poder en el Indo-Pacífico y más allá.
Las alianzas «en la sombra»
Uno de los puntos más críticos del informe es la denuncia de contactos entre estas potencias y Estados que buscan activamente la proliferación. Aunque el texto evita nombres propios, la referencia indirecta a Irán y Corea del Norte es evidente para los analistas. Esta red de cooperación «bajo la mesa» es vista por Bruselas como un intento deliberado de debilitar el control internacional y saltarse las sanciones globales.
Conclusión: ¿Hacia una nueva Guerra Fría?
La postura de la OTAN subraya que la diplomacia nuclear hoy no se trata de eliminar las armas, sino de gestionar quién las tiene y bajo qué reglas. La seguridad colectiva de los aliados depende, ahora más que nunca, de una credibilidad que solo el armamento nuclear parece garantizar en un mundo fragmentado.
Internacional
¿Hubo asilo para María Corina Machado? La verdad tras la polémica con España
La versión de Albares frente al desmentido categórico del equipo de la líder venezolana: ¿Diplomacia o estrategia política?
María Corina Machado es hoy el centro de un choque diplomático sin precedentes entre el Gobierno de España y la oposición venezolana. Lo que comenzó como una declaración oficial del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, se ha transformado en un cruce de acusaciones que pone en duda la narrativa del Ejecutivo español. Según Albares, Machado solicitó refugio en la embajada española en Caracas, una petición que, según sus palabras, fue concedida de inmediato. Sin embargo, desde el entorno de la líder opositora, la respuesta ha sido un «no» rotundo: esa solicitud jamás existió.
Un choque de narrativas: ¿Quién miente?
La tensión alcanzó su punto máximo cuando el ministro Albares, en una entrevista para Radio Nacional, calificó de «chocante» que Machado no se reuniera con el Gobierno durante su estancia en España. El ministro utilizó la supuesta petición de asilo como un argumento para cuestionar la actitud de la política venezolana. Pero la realidad parece tener otros matices.
Fuentes diplomáticas consultadas por medios como El Mundo sugieren que la historia ocurrió al revés. No fue Machado quien pidió auxilio, sino el Ministerio quien le ofreció proactivamente esa salida. De hecho, existía una instrucción directa para que el embajador en Venezuela la resguardara de inmediato si ella lo llegaba a necesitar, eliminando cualquier burocracia previa.
«Mezquindad política»: El malestar en la diplomacia
Este uso de la protección internacional como herramienta de reproche político no ha sentado bien en los círculos diplomáticos. Profesionales del sector han tildado las declaraciones de Albares como una «mezquindad política insuperable». Los expertos recuerdan que el asilo a perseguidos políticos es una cuestión de Derechos Humanos y valores democráticos, no un favor personal por el que se deba «sacar pecho» o exigir pleitesía en reuniones oficiales.
Los antecedentes: Edmundo González y Leopoldo López
A diferencia de María Corina Machado, otros líderes sí han transitado el camino del asilo en la embajada de España:
- Leopoldo López: Permaneció 18 meses refugiado antes de su exilio.
- Edmundo González: Su salida en 2024 fue el resultado de una compleja negociación política.
Mientras el régimen chavista ha intentado en varias ocasiones instalar la narrativa de que Machado ha huido, ella se mantiene firme en su postura. La fractura entre su equipo y el Ministerio de Exteriores español evidencia una crisis de confianza que complica la interlocución política en un momento crítico para la libertad de Venezuela.
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